Archivo de la categoría: REFLEXIONES

El INFIERNO de Dante

Casualmente,!!! no que digo!!!. Es la causalidad nuevamente. El que Dan Brown haya publicado recientemente su nueva aventura del Dr. Langdom despertó en mí viejas lecturas. Vino a mi mente la complejísima obra del florentino Dante Alighieri. Embaucado en el mistérico y simbólico pero a la vez cruel y dantesto mundo reflejado en la primera parte de su obra cúlmen me he llevado una sorpresa de lo más gratificante. Mi nivel de comprensión y entendimiento del estilo del florentino ha aumentado exponencialmente. Cinco años más tarde he vuelto a leer los tercetos endecasílabos de este genio. Que curioso!!!! 5 años!!! Pitagórico número que tampoco debe aparecer por casualidad en esta historia.  Leyendo he encontrado un pasaje que me ha dado la luz suficiente para abacar mi próxima empresa, mi próxima investigación. Me gustaría compartirlo con vosotros por si os aportara también algo.

los círculos con los que Dante representa el Infierno.
los círculos con los que Dante representa el Infierno.

CANTO III del INFIERNO 

Y le dije: ” Maestro, ¿qué tan grave

cosa les hace lamentarse tanto?”

Y respondió: “te lo diré enseguida”

No tienen la esperanza de la muerte

y su vida es tan ciega y es tan baja

que en cualquier otra suerte siempre envidian.

La fama de ellos no fatiga el mundo,

la piedad y justicia los desdeñan.

No hablemos de ellos; mñiralos y pasa.

Y yo, mirando más, vi una bandera

que, girando, corría tan deprisa

que creía que el reposo despreciaba.

Una hilera tan grande le seguía

que nunca yo creyera que la muerte

a tanta gente hubiese destruído.

Después de haber reconocido a algunos,

vi y conocí la sombra e quien hizo

la gran renuncia porque fue cobarde.

Comprendí al punto y supe ciertamente

que aquélla era la turba de los ruines

a Dios no gratos ni a sus enemigos.

Estos cuitados que jamás vivieron,

allí estaban desnudos, molestados

cin cesar por avispas y por moscas.

Las caras les rayaban con la sangre

que, mezclada con llanto, a sus pies iban

recogiendo gusanos asquerosos.

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La INTERPRETACIÓN según CELIBIDACHE

Filósofo, teórico y gurú, Sergiu Celibidache (1912-1996) fue mucho más que un director atípico, tal y como testimoniaba la atmósfera casi religiosa que a menudo se producía en sus conciertos...
Filósofo, teórico y gurú, Sergiu Celibidache (1912-1996)
fue mucho más que un director atípico, tal y como
testimoniaba la atmósfera casi religiosa que a menudo se
producía en sus conciertos…

Cuando el compositor ha puesto su obra en el mercado, interviene una persona, el intérprete. No se sabe sin embargo de qué es intérprete. ¿Quizás de lo que permanece? Esto presupondría que supiera algo acerca de ello. ¿Como podría, pobrecito, si nunca ha sabido que existe? Se quedará al nivel de la fisiología del sonido. El forte se toca de modo distinto que el piano. Es más fácil asociar el forte a la violencia que a la suavidad, y éstas son asociaciones primitivas. Un “intérprete” con gran temperamento realizará contrastes, pero, ¿responden éstos a los contrastes que conmovieron al compositor? La proporción de las relaciones, desde el punto de vista de la tensión y la estructura, tanto en la vía de la expansión como en la de la resolución no es susceptible de ser interpretada. El intérprete puede ignorarla, y en lugar de volver a

conducir esta vía hacia lo permanente, inquieta el carácter débil del hombre, con todas sus inevitables asociaciones.

La TRASCENDENCIA

Filósofo, teórico y gurú, Sergiu Celibidache (1912-1996) fue mucho más que un director atípico, tal y como testimoniaba la atmósfera casi religiosa que a menudo se producía en sus conciertos
Filósofo, teórico y gurú, Sergiu Celibidache (1912-1996)
fue mucho más que un director atípico, tal y como
testimoniaba la atmósfera casi religiosa que a menudo se
producía en sus conciertos

A continuación os dejo con un punto de vista totalmente original, único, que hace pensar … y, eso me encanta.
El maestro Celibidache no deja de sorprendernos con su sabiduría.

… Cuando dirijo, no hago música, sino que creo las condiciones para que

la gente pueda trascender el sonido. No existe trascendencia sin apropiación.
Cuando estoy delante de una orquesta, me siento como un escultor
frente a un bloque de piedra; cuando ha dado todos sus golpes, queda,
por ejemplo, una cabeza de hombre.
¿Cúal es el denominador común de todo lo que hago cuando dirijo?
Nunca dejo de decir no: “No, no es así, ¡es demasiado veloz! Así no, habéis
tapado a la segunda trompa … No es el tema, el tema está allí. No, no y
no”, para que al final aparezca el “sí”. Pero el sí no soy yo quien lo
construye, sino que sólo creo las condiciones para que cada uno pueda
hacerse una idea del sí. Sin embargo hay músicos que jamás podrán
modelar un sí. La mayor parte de ellos ha reducido la música a una
alternancia discursiva de acontecimientos completamente aislados del
contexto.
Por ejemplo, cuando una melodía concluye, en general, se reanuda la
frase demasiado alta, o demasiado baja. En realidad, es necesario
reanudarla exactamente donde la otra termina. Ello puede realizarse,
pero nadie tiene la menor idea de lo que es este concepto, la
Raumlichkeit, la espacialidad, si se quiere. Si hay tres compases tocados
por la flauta acompañando a la trompa, ¿cómo se debe componer
íntegramente el pasaje? Algunos elementos tienen que hallarse en la
conciencia de quien los toca, y éste debe tener la concepción de lo que
busca.
Cuando me encuentro frente a la orquesta, estoy delante de múltiples
informaciones ¿Cual es la tendencia, cual, el único objeto que mi acto de
voluntad tendría que seguir? el de reducir esta multiplicidad a una
unidad cualquiera, y la reducción no se entiende como pérdida o eliminación…

La EDUCACIÓN en nuestros días

Pérez Reverte

Os dejo a continuación con la ácida, certera, valiente y lamentablemente real crítica de nuestro grandísimo Arturo Pérez Reverte sobre la situación del penoso y caótico sistema educativo que se nos impone.

 

Como siempre, una vez más, nos relata con pelos y señales la cruda realidad que les toca vivir a nuestros estudiantes y a sus docentes.

 

 

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Concepto de “TEMPO” por Celibidache

EL “TEMPO”

Filósofo, teórico y gurú, Sergiu Celibidache (1912-1996) fue mucho más que un director atípico, tal y como testimoniaba la atmósfera casi religiosa que a menudo se producía en sus conciertos...
Filósofo, teórico y gurú, Sergiu Celibidache (1912-1996)
fue mucho más que un director atípico, tal y como
testimoniaba la atmósfera casi religiosa que a menudo se
producía en sus conciertos…

Un día le pregunté a Furtwangler: “Maestro, ¿como se ejecuta este pasaje?, ¿cual es el “tempo”?, ¿a qué velocidad debo afrontarlo?”. ‘Sowie es klingt’. Todo depende de cómo suene mejor – me respondió – Ello te

indicará en qué “tempo” debes hacerlo”.

El metrónomo no puede indicar cuáles son las condiciones en las que puedo realizar el acto de la trascendencia. ¿Pero se trata de un acto de mi voluntad? En absoluto. El “tempo” tomado como objeto, tal como lo consideran los idiotas que escriben sobre su partitura “la corchea a 72” no existe. El “tempo” es la condición para que la multiplicidad de los fenómenos que se presentan a mi conciencia puedan ser seleccionados por esa fuerza que ella posee, esa capacidad única de reducir la multiplicidad y transformarla en un todo muy complejo, una unidad de la que podemos apropiarnos para después dejarla, y trascenderla para sentimos libres frente a la unidad siguiente. Cuanto mayor es la multiplicidad, más lento es el “tempo” materializado, entendido en su dimensión física. Pero en realidad el “tempo” no es lento; no es lento ni rápido. Actualmente el “tempo” se ha convertido en un objeto que se puede determinar con una medida física. La convención de medir físicamente el “tempo” es absurda. El “tempo” físico no existe en la música y, sin embargo, los críticos y los imbéciles que enseñan en los conservatorios continúan midiéndolo. El “tempo” no tiene nada que ver con la velocidad.

¿Qué decía Bach al respecto? Que quien no es capaz de valorar el “tempo” leyendo el “tempo” musical – el Tonsatz, como lo denominaba – haría mejor en abstenerse y renunciar a la música. El “tempo” no tiene una existencia individual, nunca podrá ser hipostatizado. En una buena acústica seca, esos mismos fines se reducen mucho. ¿Cómo se materializa todo ello? Con el reloj. He aquí porque los críticos idiotas, que ignoran cualquier contacto natural con el fenómeno del sonido, dirán que he tocado dieciséis minutos “de más”. Cuando afirma que “es demasiado lento”, el crítico, el niño, el pobre, ¿ha reducido la misma riqueza de elementos que yo he reducido? ¿Siente lo mismo que yo? No persigo únicamente relaciones en el ámbito físico, sino correspondencias en el ámbito astral. Otro mundo avanza al lado del de los sonidos. Algunas octavas, las armónicas naturales, son totalmente controlables en Ravel y Debussy. Pero el crítico, condicionado por su inevitable ignorancia, controla a duras penas los sonidos directos. ¿Cómo queréis que sepa algo de las octavas y de las armónicas? Como no las siente, no necesita el “tempo” de la reducción. Cree que el “tempo” viene dado por el metrónomo, es decir por una fuerza organizada, un sistema referencial que procede del mundo exterior y se introduce en un proceso vivo como el nacimiento y la desaparición del sonido. ¡Se confunde la

materia, con el espíritu que la anima!

La Libertad en el alumno

Thomas Stevens

“…todos los maestros tenemos nuestros puntos fuertes y débiles, hay que evitar la tendencia a tratar a ‘nuestros’ estudiantes como si fueran de nuestra propiedad y a disuadirlos de que estudien con otros profesores que puedan estar más cualificados que nosotros, fundamentalmente con respecto a determinadas especialidades a la hora de tocar…”

Sin lugar a dudas una genial frase de un genial trompetista, compositor, pedagogo y autor como es el maestro Thomas Stevens.
Verdaderamente y, desgraciadamente, no es entendida y asimilada todo lo que debiese.
Frase como ésta sólo pueden salir desde la libertad, la tolerancia y el orgullo de un maestro para con su discípulo. La personalidad inherente de un alumno no debe ser minada sino guiada, orientada y potenciada.
No se deben crear burdas copias ni autómatas sin personalidad ni capacidad de reacción. En un alumno se debe depertar tanto la autocrítica como la crítica constructiva y objetiva. Sólo mediante la objetividad podremos crear a un futuro músico y artista, sin caer en la mediocridad de aquel maestro que no desea la superación de su discípulo o pone límites y barreras a su progreso y evolución.
La línea a seguir, las pautas necesarias en la formación, aprendizaje deben ser ofrecidas por el maestro cual herramientas a un obrero en la construcción de un edificio. Se le enseña a pescar, como dijo Confuccio, no se le da el pez. Por ello, se le instruye en como usar cada una de esas herramientas para que una vez comprendidas y asimiladas sean puestas al servicio de su causa, utilizadas en la manera y forma que el alumno considere más apropiadas en la búsqueda por alcanzar su gran Obra. A sí mismo.

Los maestros, en mi opinión, se encuentran en la obligación moral de enseñar a sus alumnos a pensar por si mismo.
Me gustaría acabar parafraseando al prosélito “médico querido” de Antioquía Lucas el evangelista:
“El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro”. San Lucas 6,40.